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De Tanti - Córdoba
de Scouts de Argentina




Queridos Amigos:
Seguramente recordaran esta historia, en la que un chico cumpliendo sus primeros años, recibe un obsequio muy especial, una caja de soldaditos de plomo. Entre ellos, uno en particular, que carecía de una pierna, pero aún así, se mantenía en pie. Este pequeña diferencia, hizo que el niño lo quisiera más por ser único, y lo hacía protagonista de todas sus aventuras. Un día, después de jugar, lo dejo cerca de una ventana, para que desde allí montara guardia. Resulto así que cayó de su puesto a la vereda, y unos chicos que pasaban por allí lo tomaron. Cuando el niño llego de la escuela, fue a buscar el juguete, pero este ya no estaba. Desesperado pidió a la cocinera, que lo ayudara a encontrarlo. Sin embargo, no hubo caso.
Mientras tanto, los niños que tenían al soldadito, se preguntaban que hacer con él. Fue entonces que decidieron hacer un barco de papel y largarlo por una canaleta por la que corría un abundante caudal. El muñeco, se escurrió por una alcantarilla. Allí, tuvo que soportar las amenazas de una rata que se creía dueña de aquel lugar. El desagüe terminaba en un ancho río.
Nuestro amigo navegó incansablemente, bajo el sol ardiente, que hacía que el papel brillara como una estrella. De repente, una sombra negra se acercó a la embarcación. Era un enorme pez, que atraído por el brillante papel, lo tragó. Un pescador, que habitualmente, solía pescar en esos ríos, lanzando las redes, logró dar con el pez y lo llevó a la feria para comercializarlo. Por la mañana, la cocinera de la familia del niño, decidió ir al mercado a comprar pescado para el almuerzo. Cuando llegó a la casa, comenzó a limpiarlo. Al abrirlo encontró el soldadito de plomo que tanto buscaba el muchacho. Lo llamó inmediatamente y se lo dio. Muy contento el pequeño se fue a jugar con él, y se imaginaba las aventuras que había tenido su muñeco.
De igual manera, los que hacemos esta revista, nos sentimos como este soldadito. Con ansias, queremos protagonizar nuevas aventuras, como la de hacer que “Scoutismo para muchachos” llegue a discapacitados visuales. Creemos que sin la ayuda de ustedes, tan necesaria como el barco para el soldadito, no llegaremos muy lejos, pero con su apoyo, lograremos atravesar las fronteras de cuantos proyectos surjan a lo largo del camino.
En nuestra primera edición, queremos agradecer a todas las personas y empresas que desinteresadamente, colaboraron con su granito de arena para que este sueño, que no es nuestro, sino de todos, sea hoy una esperanza para seguir ayudando a lograr la inserción, de aquellas personas que no tienen la posibilidad de ver, a una sociedad que cada día se presenta más individualista.


